martes, 17 de noviembre de 2009

ASALTO Á REITORAL DE ABANQUEIRO NOS COMEZOS DA GUERRA CIVIL (I)


Por Xosé Comoxo e Xesús Santos



A José Manuel Romero, noso amigo e seguidor, que coñece ben as terras de Abanqueiro.




O nome de Francisco Tubío Vicente "a Chiquelo" (que será paseado no monte do Castro), mozo de Rianxo, con residencia en Bealo-Boiro desde que casara naquela parroquia, aparece como un dos integrantes dun camión que saíu da zona de Beluso, o día 22 de xullo de 1936, cargado de mozos armados, coa intención de asaltar a reitoral de Abanqueiro (polas aldeas do Concello de Boiro, dicíase que os socialistas andaban a recrutar homes "para llevarlos al frente"). Entre outros que tamén ían no citado camión están José Saavedra, que parecía levar a voz cantante, Alejandro "do Saltiño", Luciano Vázquez, Manuel "de León", un tal Nicolás, Vicente Silva, Antonio Martínez Ferreirós e Ricardo Vilas.


O crego de Abanqueiro, Don Manuel Davila García, denuncia o asalto meses despois de acontecer. Segundo el, presentáranse na súa casa, un grupo de homes armados "llamando violentamente a la puerta, y como tardaron en abrir para dar tiempo a que su hermano (político) Benigno Toucedo que se hallaba refugiado en casa por ser de ideas fascistas (...) haciendo la turba varios disparos de los que resultó herido (...) al ver que no le abría empezaron a dar voces de (poner) bombas que derribamos el edificio, entonces se asomó a la ventana su hermana Francisca y en el momento se destacó del grupo Cándido Hermo Outeiral, vecino de Boiro, apuntándole con una escopeta le dijo que echara la llave sino que ya caía allí mismo..."


Os nomes dos asaltantes son delatados por unhas veciñas, que foran interrogadas ao efecto: Luisa e Carmen Ordóñez Silva. Viran a un grupo de mozos cando se acercaron á "playa para pasar por junto dellos que es el camino que hay pero con el único objeto de enterarse de lo que ocurría, al llegar junto al edificio de dicho Señor vieron a muchos hombres armados, reconociendo entre ellos a Cándido Hermo, Luciano (a Marreiro), Andrés Vilanova y un tal R. de Camba, diciéndole al Andrés que para qué hacía aquellas cosas, contestándole que andaban defendiendo el pan de los pobres". A partir de aí comezarán outros interrogatorios, esta vez contra os mozos citados e outros.


Un deles, Andrés Vilanova García, veciño de Nine-Cespón, mariñeiro de 29 anos, declara:

"Que el 22 de julio de 1936 se hallaba en Cespón con varios compañeros y le dijo José Saavedra, que era el que los dirigía, que montase en el camión que venían a Boiro por gasolina, al llegar a dicho pueblo y despues de provistarse de esencia, montaron otro grupo armado y arrancaron para Abanqueiro, y al llegar a este pueblo se apearon e inmediatamente rodearon la casa del Señor Cura, reconociendo entre los que iban en el grupo a un tal Alejandro del Saltiño, a José María Lorenzo (a Roxo), a Luciano Vázquez y Manuel de León, vecino de Treites (Boiro). (...) de qué clase de arma iba provisto y si sabe quién hizo los disparos en casa del Señor Cura: dice que de Boiro salió sin ninguna y en Abanqueiro le entregaron una escopeta, los disparos los oyó pero ignora quién los hizo, porque se quedó en el camino y no penetró en la finca que fue donde aquellos tuvieron lugar. (...) Preguntado diga qué hizo del arma que le entregaron, manifiesta que desde el referido Abanqueiro vinieron a Boiro y la entregó en el Ayuntamiento".


lunes, 16 de noviembre de 2009

CASTELAO EN BARCELONA (setembro, 1938)

Castelao es, sin duda, a un tiempo la figura más popular y la más señera. Como los líricos precursores, llegó al pueblo a través del arte, aunque pronto unió a esta misión desveladora el apostolado social y la lucha política. Al igual que Rosalía de Castro, su fina sensibilidad de artista captó hasta lo más hondo el dolor de la tierra y de las gentes de su patria. Pero en vez de expresar su angustia y su inquietud en versos (que habrían de tardar más o menos en llegar a los labios y al corazón de las gentes), las plasmó en dibujos, que hablaban por igual al culto y al iletrado, que resumían la ironía y la pena, el humorismo y el dolor del alma gallega. En esos dibujos, que aparecieron en «El Faro de Vigo», durante algún tiempo, marineros y campesinos se reconocían día tras día; muchos pedían que les leyeran los epígrafes, pues los adivinaban sabrosos... La popularidad de Castelao fue rápida y ascendente. A la aparición del Libro de «Cousas» y luego del segundo Libro de Cousas», el pueblo se sintió cada vez más profundamente identificado con el dibujante poeta. Le hizo suyo y no le dejó ya nunca. En el Álbum «Nos», Castelao recoge más tarde lo más peculiar y punzante de su obra como expresión del alma gallega. Es un libro hondo y doloroso, aunque no falten en él humor ni ironía.

«Algunos espíritus sensibles que lloran con la melancolía de tangos y de fados (traducimos de «Nos»), encontraron desmedido este dolor de mis estampas; otros espíritus inertes vieron poco patriotismo en el afán de ser verdadero. Con todo, yo sigo creyendo que el pesimismo no puede ser libertador cuando despierta anhelos y codicias de una vida más limpia...» A esa vida más limpia tienden las estampas dolorosas de «Nos», cortejo sin fin de la angustia de emigrantes, de campesinos, de pobres, de mendigos... A esa vida más limpia tendió toda la obra política de Castelao, líder del galleguismo y diputado del partido autonomista gallego en las Cortes de la República. Ahora Castelao se encuentra en Barcelona con otros gallegos emigrados, buenos amigos de Cataluña, y nos dice con infinita tristeza:

--Habíamos soñado hacer de Galicia un Paraíso terrenal. Y podría serlo (añade enérgico). Galicia tiene una estructura y una psicología distintas a las del resto de la Península. Pueden convivir allí las más distintas ideas, y aun reunirse y amoldarse para el bien del país, con tal de que tengan en cuenta eso; la especial personalidad de la gente, del espíritu, de la tierra. Apenas si hay lucha de clases. En la ciudad hemos ido a la misma escuela y hemos jugado los hijos de los artesanos y los de los señores. El intelectual es el mejor amigo del campesino, del marinero...

Se anima charlando de aquella amistad, a la que consagró lo mejor de su vida, y a las peculiaridades del trabajo en el agro y en la marinería:

—Allí (dice), por ejemplo, la pesca se hace todavía como en tiempos de los Apóstoles. El patrón de la barca sale a pescar con sus hombres. A la hora de repartir las escasas ganancias, a él le toca alguna más, naturalmente, pero ello es justo si se tiene en cuenta que puso la embarcación, los aparejos y la comida de todos. Pero lo que importa es que él es uno entre los demás, como los demás, y el primero en correr el mismo peligro. Y así en todo. Prácticamente, allí no habría dificultad en implantar un régimen cooperativista.

Hablamos del momento trágico del 19 de julio. Castelao estaba en Madrid con Suárez Picallo; habían ido a llevar al Parlamento el «referéndum» popular del pueblo gallego para la aprobación del Estatuto. Dichosamente, el autor de «Nos» tenía consigo a su esposa.

—No podíamos, ni remotamente, imaginar que sucediera lo que ha sucedido. Algo, sin embargo (algo ignoto, extraño, difuso) flotaba en la atmósfera. Lo sentíamos, en Madrid, en los días que precedieron al 19, de un modo subconsciente. Como las gallinas (dice) sin saber astronomía, sienten un eclipse. Pensamos que valía más estar en nuestra tierra, al lado de los nuestros, que podían necesitarnos. Quisimos a toda prisa emprender el viaje. Era tarde. En las calles de Madrid comenzaba la lucha, y toda comunicación con el Norte se había cortado.

-¿…?

—A pesar de nuestro gran dolor por los destinos de Galicia, por la destrucción de una obra de renacimiento y libertades populares a la que habíamos dedicado entera la vida, en los primeros momentos «creímos» tener un consuelo. Lógicamente pensando, imaginábamos que en Galicia no había habido apenas lucha, ni (esto sobre todo), crueldad, represalias. Ni, ¿por qué había de haberlas? El galleguismo, después de su fase lírica, de despertar, siguió la trayectoria social y política que le marcaba la ley, con entusiasmo, disciplina y tesón, pero sin violencias. Hoy sabemos, sin embargo, que esto no ha importado. La lucha fue cruenta y las represalias tremendas. En Ferrol se peleó varios días. En Coruña, los elementos obreros, comunistas y sindicalistas, pelearon como leones. En Orense, las represalias contra los galleguistas han sido tremendas. Uno se pregunta: «¿Por qué?»

La alta y severa figura del líder galleguista se yergue en toda su elevada estatura. A su rostro, de expresión dolorida e infantil, asoma una sonrisa amarga:

—Tengo cincuenta años (dice). Casi un niño, paseaba bajo los soportales de las rúas santiagueñas soñando con una Galicia libre, capaz de levantar su voz y expresar su espíritu por sí misma; donde no hubiese caciquismo ni forzosa emigración, donde labriegos y marineros no sufrieran tanta miseria material y espiritual. Con otros mozos, pobres todos, pensábamos que nos tocaría la lotería para dedicar a esta misión nuestra fortuna. La fortuna no vino. Entonces le dedicamos algo mejor: la vida. Cuanto en nosotros había de malo, batallamos por dominarlo, por arrancarlo, para ser dignos de la tarea. Y ahora... Ahora, cuando la tarea parecía hecha, resulta que era eso (lo más malo de nosotros), lo que nos hubiera hecho más falta.

Y la sonrisa amarga de Castelao vuelve a nublar su rostro de hombre bueno.

(La Vanguardia, 23-9-1938)

jueves, 12 de noviembre de 2009

NOSA SEÑORA DE GUADALUPE (Rianxo)


(Apuntes históricos da imaxe, redactados por “un indigno Capellán de la Soberana Virgen (Don Francisco Alejandro Bocanegra, arcebispo de Santiago), en 1778, catro anos despois de visitar o Santuario de Rianxiño-Rianxo, onde celebrou misa o 1 de agosto de 1774)

“El Illmo. Señor Arzobispo de Santiago Don Francisco Bocanegra concede 80 dias de Indulgencia por cada vez que los Fieles rezaren una Salve delante de Nuestra Señora de Guadalupe, ya sea la primitiva de Extremadura, o la de Rianjo, u otra del mismo Titulo de Guadalupe, o de alguna Copia suya”

“(…) A mas de los Santuarios dichos, tiene otros muchos la Virgen de Guadalupe en Asia, Africa, Europa y América, especialmente en España: cuya insinuación no permite la brevedad. Uno de estos es el de la villa de Rianjo, Arzobispado de Santiago, siete leguas de su Capital. En el se venera una Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, que fabricó cinco años ha un Monje del Real Monasterio de la Señora, y Natural de dicha villa, sin mas principios del arte, que los que le ministró el deseo de favorecer a sus Paysanos. Aunque es de bulto no se labró a golpe de Mazo, y Escoplo, porque no es de madera, sinó de masa de cartón: pero si a golpes de campana y matraca: de silencio, ayuno, mortificacion, y Coro perpetuo. Con esto se dice que es un vivo Retrato, y está tocada a su Sagrado Original.
A nadie quiso fiar su Artífice la conducion. Dia del Apóstol S. Pedro del año 1773, la colocó en la Ermita de S. Josef de la Floresta, sitio cercano de la Villa, y que por ser algo elevado domina una concha de mar, que baña sus plantas. El Illmo. Señor Arzobispo de Santiago D. Francisco Alexandro Bocanegra y Xibaja no solo dio gustosísimo las Licencias necesarias, sinó que atribuyó a especial favor de la Virgen de Guadalupe (su singular Patrona, desde que tuvo la dicha de venerarla en su Santa Casa) el que se dignase venir a su Diocesi, aun antes de entrar en él S.S.I. Fue después a visitarla, y celebró Misa en su Capilla, dia primero de Agosto de 1774.
La commocion que ha causado en el País la venida de la Señora. La alegria de los fieles, el concurso numerosísimo, que asiste a la Fiesta principal, que es el dia del Dulce Nombre de Maria, Domingo después de su Natividad, la frecuencia con que entre año la visitan sus devotos, la confesión de muchos, que invocandola en sus necesidades, afirman experimentar su Maternal clemencia, y finalmente los gritos, y furias, con que el maligno Espiritu manifiesta su desagrado por la lengua de los Energumenos, son claros indicios de que no salió frustrada la esperanza del devoto Artífice, que la formó, la condujo, y colocó en su Patria, Rianjo, favor que debe ésta agradecer, mas que si la huviesse traido infinitos tesoros. Algun dia acaso se dará mas clara noticia de lo que ahora se calla.
Si los fieles, como es justo, corresponden a un beneficio tan especial con filial confianza en la Virgen de Guadalupe, podremos esperar que, prosperando el Cielo la nueva planta, venga dia en que la Floresta de Rianjo sea uno de los celebres Santuarios que tiene Nuestra Señora de Guadalupe, y que este Pais, naturalmente piadoso, y muy inclinado a ejercicios de Religión, a la devoción, y culto de Maria Santísima, que es la leche, con que la educó el Santo Apóstol, sea Paraíso de las delicias de Dios.
A este noble fin ordenó el Religioso Artífice de la Imagen todos sus afanes, y yo el gustoso trabajo de formar este Folleto, y cada uno debe atender, para hacer con fruto esta Santa Novena…”

martes, 10 de noviembre de 2009

A MI TIERRA NATIVA DE RIANXO


Por Gelioro (Roxelio Pérez, 1946)


¡Tierra donde nací! La de la dulce ría,

gozosa y reidora como leda alborada.

La de hidalga, señera, noble marinería,

en trances de ventura o tragedia, hermandada.

La que hizo prócer con su heróica bizarría

Payo Gómez Chariño, de historia blasonada,

que en Sevilla, la bética, en singular porfía

la traza de su estirpe dejó bien perfilada.

Tierra de mis antiguos, la de fabla mimosa,

Inmersa en tradición, en cántiga saudosa,

de ojos contemplativos, frente al cielo y al mar.

En tus áuras meciéronse artistas y poetas,

literatos insignes, filósofos y estetas.

¡Porque eres tierra dada al fecundo soñar!

domingo, 8 de noviembre de 2009

MÁXIMO SAR: un día de mi vida


Por Máximo Sar

La escritora Christa Wolf, durante 40 años registró en un cuaderno todo lo que le había ocurrido el día de su cumpleaños y su ejemplo ha sido seguido por otros muchos y ahora, cierta editorial, se propone poner en los escaparates un libro a base de relatos semejantes, de autores más o menos conocidos y, por si acaso me seleccionan a mi, pienso que sería apropiado el presente trabajo.

“Despierto a las nueve de la mañana y me siento en el borde de la cama, para comprobar qué huesos me duelen hoy, advirtiendo que el peor foco radica en el talón de mi pie izquierdo, por culpa de la artrosis, según me tiene diagnosticado mi médico de cabecera. Doy unos pasitos, cojeando ligeramente y, cuando llego a la cocina, ya camino casi normal. Como decía un viejo amigo: con los años nos ataca la enfermedad del Registro Civil y vamos tirando gracias a las medicinas“¡Terminas siendo hijo de una botica!” (me consolaba el hombre).

“Una vez aseado, tengo que salir a hacer las compras, para lo cual cuento con una plaza de abastos, varios comercios de ultramarinos y tres supermercados, en uno de los cuales una mayoría de empleadas se llaman Elena y, en el otro, Ana y hasta una guapa albanesa que se acaba de incorporar como cajera, se llama Anila. Yo suelo comprar en cualquiera de los establecimientos aludidos, según lo que me apetezca, de manera que para las flores y la verdura acudo a la plaza y, para las demás cosas, utilizo las grandes áreas, donde me encuentro con gente conocida del pueblo, señoras principalmente, con las que entablo conversación, como este mediodía, que me encontré a Carmucha, con un brazo en cabestrillo, la cual me explicó la causa, viendo mi expresión interrogativa: “De nenas caemos, de mozas tírannos e de vellas nos escacharramos”. Rara avis, una mujer con sentido del humor.”

“Mis productos preferidos son las hortalizas y el pescado, porque es lo que casa mejor con mi tercera edad... ¿o cuarta?... Un plato de brécoli, con huevo cocido y unas aceitunas o encurtido, regado con aceite o salsa de tomate, es lo que demanda mi salud ¡dónde van aquellos tiempos de los grandes cocidos, los chuletones gigantescos, los riquísimos callos y la típica empanada de xuobas! Es un recuerdo, que sería un tormento si la edad no se encargase de debilitar mi memoria para sumergir en la penumbra los bellos capítulos del pretérito.”

“Luego hice el recorrido de costumbre, de vuelta a casa, saludando a los amigos y vecinos que me encuentro, incluso a jóvenes muchachitas, que nunca vi delante, pero a las que observo con fijeza y que, claro, al cruzarnos, nos decimos adiós o hasta luego. Al parecer a ninguna molesté con mis vistazos analíticos; pero, si lo hicieran, tengo mi respuesta preparada: ”Mire, señorita, no me tome por un tipo impertinente. Lo que pasa es que es usted encantadora y no me puede negar que la dibuje en mi memoria, porque para mi es una de las poquísimas satisfacciones que me quedan en esta vida. Y ahora, permítame que me presente”. Bueno... nunca se dio el caso”

“Seguidamente, como de costumbre, compro el periódico de siempre y me siento a leerlo en el “Bar Narciso”, amablemente atendido por Marisa, Bea y Mary, que son como tres ángeles: atentas, ágiles, simpáticas y afectuosas. Allí se dan cita todos los funcionarios y autónomos que trabajan en unos 200 metros a la redonda y otras personas que están de paso por la villa y a eso de las once y media, el tono de las múltiples conversaciones está a punto de rebasar los decibelios permitidos. Pero todo vale, en medio de aquel jardín de chicas monísimas, modernas, escotadas y minifalderas. Desde el mostrador se destaca Paco, el del Pazo, y luego de recomendarme no salir nunca de casa sin el paraguas, me cuenta alguna anécdota, como la de hoy, referida a un médico que se llamaba Don Daniel y que cuando se encontraba con el cura de su parroquia, le decía: ”Dádelles á xente todo o de arriba; pero vos quedádesvos todo o de abaixo”.

“Mientras contemplo una fotografía que hay en el bar, que refleja la imagen de varios clientes desaparecidos, mi memoria me retrotrae a mi etapa de bohemia tabernaria, cuando hace poquitos años, dos o tres veces a la semana, nos reuníamos a charlar Merucho, Paulo Gradín, Carril y Lucho, con este cronista y el dueño del establecimiento, que era nada menos que Hipólito Rey, en torno a unas tazas de riquísimo Ribeiro. Eran unas xuntanzas inefables, donde salían a relucir cosas como el origen de la Romería Viquinga, el Ateneo del Ullán y sus presidentes, Baldomero Isorna y Faustino Rey Romero, del que Merucho se sabía de memoria todas sus poesías jocosas.

Y engarzado con lo anterior, evoco mi asistencia a varios de los festivales que celebra anualmente en las Torres de Oeste, el grupo organizador de la viquingada, con su capitán al frente, Miguel Lorenzo, cuyo padre era la mejor voz de la comarca, tanto en solitario como formando parte del coro de la localidad o un dúo con el que suscribe.

“¡Qué tiempos tan felices!”. Pero en un par de años, empezando por Hipólito, se fueron todos para el otro mundo. Me quedé yo solo para contarlo y para comprobar que, cuando alcanzas una edad avanzada, te encuentras fuera de lugar y rodeado de muchas y entrañables sombras”.

Como veréis, queridos lectores (si tengo alguno) a lo largo del día me persiguen pensamientos positivos y negativos, hablo cuando tengo con quien, paseo por prescripción facultativa, bebo mucha agua y tomo pastillas contra la tensión y el colesterol. Y así, de forma inexorable, se va acercando una nueva noche, me tomo mis frutas y yogures y veo un poco la televisión. A las once y media me da el sueño, estoy cansado y me acuesto para leer un rato cualquier revista. Luego apago la luz y, a punto de quedarme dormido, me pregunto: ¿qué hueso me dolerá mañana?...

sábado, 7 de noviembre de 2009

Festas de Guadalupe, por Mariano Casas

COMOXO volve coller os pinceis



Os familiares sorprendéronse: ¡Comoxo pintando!

Despois dun período longo sen coller os pinceis, Comoxo volve retomar a súa verdadeira afección: a pintura.

Se os amigos, tan preocupados polo tema, tiveran dúbidas ao respecto, aí teñen a foto demostrativa. Agora xa non poderán berrar máis co pintor (especialmente don Manuel Dourado). E se non me creen, a partir de agora estou disposto a publicar unha foto do que estou a facer, sempre que o meu blog funcione.

Saúdos a todos.

viernes, 6 de noviembre de 2009

BOROBÓ E RIANXO



SE NOS AGUÓ LA FIESTA DE GUADALUPE
(“Julio Sierra”)
Atlas en el Toral (La Noche, 13-9-1948)

La capilla de la Virgen de la Guadalupe en Rianxo tiene un tamaño proporcional al de la imagen que en ella se adora. La Virgen, tan venerada por los pescadores de toda la Arosa, se alza breve y morena, sobre una miniatura de torre. El predicador que la ensalza, en el domingo de su fiesta, sube a un púlpito improvisado a las puertas de la capilla. Habla a los miles de fieles que ocupan el amplio “espolón” de Rianxo, y casi todas las calles, y casi todos los muelles, pues la topografía de la villa es de tal suerte, que desde cualquier rincón puede escucharse la voz del orador sagrado.

Subido al púlpito, el predicador divisa a la ría entera. En primer término, los balandros y las lanchas colmadas de marineros devotos, quienes desde el nivel del mar, oyen cómodamente el sermón. Al fondo adivinada entre la cortina de la lluvia, la Isla de Arosa, y las villas… Nueva, García, Juan.

No siempre llueve el Día de la Guadalupe, pero ayer sí. Precisa y desgraciadamente este año en que por fin acudimos a la famosa fiesta de la villa natal de tanto artista. A la romería donde Manoel Antonio y los demás recibieron su tercera lección de estética. La primera la estudiaron en la ría maternal; la segunda en el Rianxo nativo, una aldea gótica de pescadores, apenas alterada por ciertos barroquismos discretos.

Acababa de terminar el sermón cuando la balandra ullana en que navegábamos fondeó en el puerto rianxeiro. Desde la mar, vimos descender la procesión hacia el muelle. Los santos sobresalían entre la multitud calada y callada. San Roque, la Virgen del Carmen, Santa Columba, patrona de Rianxo y posible patrona de nosotros los plumíferos; lleva una pluma en la mano, y un oso a los pies. Detrás Nuestra Señora de la Guadalupe rodeada de penitentes, de ofrecidas.

La procesión embarcó entera en pequeñas motonaves, remolcadas unas por otras. La náutica y procesional fila trazó un arco sobre el litoral, y desembarcó en el muelle más cercano a Tanxil. Habían quedado en la otra rampa sin embarcar los gigantes y cabezudos, todos tristes y llorosos. La pareja de gigantes era la de Padrón, cedida para la fiesta, el gigantón sufrió tan gran disgusto por quedarse en tierra, que le dio un vahído y cayó al suelo: cuando lo levantaron tenía la boca y nariz completamente destrozadas. Los cabezudos no salían desde muchos años atrás, pero este año el boticario nuevo los reparara y adecentara.

También el farmacéutico introdujo un número completamente inédito en las fiestas de Rianxo: la danza de las espadas. El entusiasta licenciado les enseñó una danza muy bella y que varía bastante de la de Carril. Bailan con una red, parodiando las faenas de pesca, en vez de cintas. Y en cada uno de los extremos, el capitán y el teniente blandían sendas espadas. El capitán era el hijo del alcalde.

jueves, 5 de noviembre de 2009

RIANXO, un trozo de cristal


Por Carlos García Bayón

"Tengo de Rianxo un recuerdo solar, un recuerdo de piedras y mares heráldicos, de hombres y vientos. Un día, solo, con la mano presta al vuelo, hice el itinerario de un poeta muerto. No llevaba sino el ámbito del alma, una solana para que cupiese en ella, exactamente, un pájaro o un verso, o una vela. Fue en Asados y todo el paisaje estaba lleno de los bergantines de Manuel Antonio. Desde entonces, ese recuerdo solar de Rianxo lo he guardado como guarda un niño un trozo de cristal. Lo tengo aquí, en mi mano, y mis dedos tan torpes de campesino, amenazan aplastarlo. Por sus galerías, esas hondas y mágicas avenidas del cristal, veo pasar la sangre, la carena, la gaviota y la aventura.

Hay marineros en su "peirao", tal como Castelao los dibuja con su mano maestra de traza sin tiempo; hay circunmeridianos con todos los ronseles posibles; y hay, quien lo diría, una ventana y en la ventana, el navegante que ha vuelto ¿Por qué donde mayor es la inmantación del mar es mayor el regazo de la casa y del muerto?

Si uno fuese a palpar los pueblos por lo que tienen de énfasis, de gesto, de tumulto y tránsito, en Rianxo, nada tendría que hacerse. Pero a los pueblos hay que medirlos por su silencio. Así medía Kant a los hombres. Hay que medirlos por la tensión, por el fuego escondido. Ruído lo hacen los cántaros vacíos. Yo metí aquel día de Asados mi mano límpia de resabios en la tierra materna de Rianxo. Apreté el barro entre los dedos, y el barro, la eternidad humana, la palpitante permanencia, me dijo el secreto. Y ese es aún, mi recuerdo solar, un fuego que va subterráneo, escondido, callado, y que al aflorar va siendo versos de Payo, "Cousas da vida" de Castelao, prosa de Dieste o velas abiertas de Manuel Antonio.

Yo guardo a Rianxo como un trozo de cristal"

martes, 3 de noviembre de 2009

A HERÁLDICA NAS TERRAS DE RIANXO: BRASÓNS E LIÑAXES


Libro editado pola Deputación Provincial da Coruña, en 1997, dos autores rianxeiros Xosé Comoxo e Xesús Santos.

Oxalá este traballo sirva para “acrecenta-lo respecto a uns monumentos que son fillos do pasado e que encerran a clave de moitos datos para a nosa historia, na que tanto queda por descubrir, porque os escudos heráldicos non son motivos de necia vaidade, senón páxinas de pedra que consignan nomes e feitos do pasado”

RIANXO ábrese a múltiples posibilidades na súa fermosa paisaxe, tradicións e unha longa historia de traballo e imaxinación: dende a rica arqueoloxía ate os grandes persoeiros que cambiaron os rumbos no proceso renovador de Galicia. Aquí todo ten certa singularidade e merece divulgarse e estudarse en profundidade. Este é o caso e nesta ocasión valia como exemplo o libro “A heráldica nas terras de Rianxo: brasón e liñaxes”, obra de Xosé Comoxo e Xesús Santos, resultado dun paciente traballo feito con agarimo á súa terra: revisando casas grandes e pazos, documentando, contrastando, fotografando ou debuxando esas pedras armerías que nos remiten a un tempo, a unhas fazañas consideradas nobres, a uns liñaxes, a unhas familias con apelidos chegados ate nós e que se difundiron máis alá do mar da Arousa.

Debemos entender as páxinas deste libro como un xeito máis de entrar na nosa identidade, coñecendo aspectos do pasado, imprescindibles para resolver mellor un futuro que tenta uniformalo todo, onde a imaxinación e a cualidade recobrarán altos valores e Rianxo ten todo iso e máis. Son estas terras e mares con moito de nobreza fidalguía, de solidariedade aberta aos camiños do traballo e da vida, contribuíndo sempre a dignificar Galicia, tal como marcaron eses guieiros que caracterizan aos rianxeiros. Castelao abriu a unha encrucillada de camiños, cruceiros, brasóns... esas “Cousas” que semellan esquecidas pero que son a esencia de Galicia.

Xa nos gustaría que todos os concellos tivesen aínda que fose breves introducións dando a coñecer aspectos da súa historia. Con elo estaríamos abrillantando as mil posibilidades de espazos, de canto pode ofrecer a cultura, os pazos, as casonas fidalgas ben trazadas en cantería, cos seu escudos sobre a porta para remitirnos a un pasado que non é máis que as nosas mesmas raizames. Dándoas a coñecer contribuímos a ese orgullo solidario co mundo de ofrecerlle a nosa mellor historia.

(Prólogo do libro)

lunes, 19 de octubre de 2009

A tráxica morte dos irmáns "Insua" (e II)



Por Xosé Comoxo e Xesús Santos

Os fuxidos irmáns José Losada Castelao e Manolo Rodríguez Castelao (“os Insua”), unha vez chegados a Vigo desde Carril, buscaron o amparo dos amigos. A casa dos Isla Couto foi o seu acubillo durante os primeiros meses da guerra civil, período no que recibiron a visita do crego de Rianxo Don José Benito Fariña. Namentres ideaban a maneira de fuxir por mar ao estranxeiro, Manolo pintou algúns cadros ao óleo (consérvanse ao menos dous) para regalarllos aos protectores.

Aquí debemos pararnos na figura do seu parente Daniel Rodríguez Castelao, con seguranza preocupado polos seus. A guerra civil collérao en Madrid e a “casualidade” fixo que a súa dona estivera con el. Non tardaron en desprazarse a Barcelona; foran coa intención de volver, pero xa non foi posible pola situación da capital, que “ía de mal en peor”. Logo marcharon a Valencia, e posteriormente, de novo a Barcelona, xa que o rianxeiro fora requirido polo servizo de propaganda da Generalitat para falar por Radio Barcelona: “Aqueles parladoiros pol-a radio coincidiron con horas sinistras da represión fascista en Galiza

Ata Castelao chegaron noticias, neste caso de Rodolfo Prada, de que as súas actuacións radiofónicas supoñían pretextos para esa represión. Castelao estaba ben seguro de que ninguén sufría tanto coma el por esa circunstancia, pero debía seguir co seu compromiso; dixo o seguinte: “teño alá dúas irmáns e miña nai e dous curmáns que quero tanto como si fosen irmáns meus. Pois ben, dixéronme que están vivos e non por eso deixarei de cumprir o meu deber de Galeguista, si me matasen a familia, tamén mataron a Casal, a Bóveda, a Víctor...”

Non podemos dicir que súas irmás, Josefina e Teresa, pasaran inadvertidas en Rianxo. Nos primeiros días da contenda soportaron algunhas falcatruadas inxeridas polas mulleres falanxistas da vila e incluso polo propio Concello, con multas de importancia, pero non hai dúbida de que os peor parados serán os seus curmáns.

Volvendo a eles, dado que estaban sendo buscados, decidiron que non debían permanecer así por máis tempo. Despois de nove meses agachados, preocupados e temerosos de ser descubertos, tomaron a decisión de intentar recobrar a liberdade. Xunto con varios amigos de esquerdas, idearon abandonar Galicia en barco. Eran nove mozos “fuertes y audaces” (a muller dun deles, Carmen Miguel Agra, decidira fuxir co seu home, coa tristura de deixar ás súas nenas a cargo duns parentes).

O plan de evasión fora estudado pacientemente. Prepararan ao efecto o bou de nome “Eva”, con base no porto vigués. No intre en que os fuxitivos entraron nel, decatáronse de que un mariñeiro estaba a bordo, e, para desgraza de todos, permitíronlle marchar coa promesa de que non os delataría. Non foi así: apenas abandonou o barco, denunciounos. A policía portuaria mobilizouse e cercou o barco coas súas embarcacións. Era na madrugada do 23 de abril de 1937. No peirao vigués produciuse inmediatamente un enorme despregue de forzas represoras. Primeiro intentaron que saíran un a un, sen éxito, logo, arrimaron un barco alxibe do porto e asolagaron a bodega do bou; primeiro con auga fría, despois con auga fervente. Os acosados non saían e deseguido oíronse uns disparos...

“No encontrando medio de abatir sus bríos, con vil agua hirviente inundaron, crueles, el barco; pero antes sus sienes agujerearon diez balas certeras, y sus nobles frentes orlaron con sangre sus corazones, que serán laureles y rosas que adornecen su gesta gloriosa, viril y valiente, cual ninguna de cuantas la historia del valor recuerde; pues sólo Numancia con vuestro heroísmo compararse puede.
Yo pido que en bronces mi terriña meiga graben los cinceles los nombres preclaros de nuestros paisanos; y que los pinceles del gran Castelao -que diz: que dos de ellos eran sus parientes- eternicen el hecho sublime en lienzo y paredes”

Todos tiñan a ferida de morte na sen esquerda, salvo un, que debeu matar aos outros por acordo de todos. Ata Rianxo chegarán rumores de que o autor foi Manolo “Insua”, sen que se poida aseverar. Non obstante, a confusión ao respecto aumenta debido a outras noticias que se coñecen, unha das cales recolle que os disparos foron efectuados por membros da Garda Civil coa finalidade de que os comentarios do suicidio colectivo se espallaran, impedindo así que a noticia das mortes, por auga quente das caldeiras, se dera a coñecer, aínda que esa cuestión tampouco lles importaría demasiado.

Os “dous dos rapaces máis puros da nosa terra” estaban entre eles. Os xornais vigueses Faro de Vigo e El Pueblo Gallego, en mans da Falanxe, obvian a tráxica morte. Nova Galiza, nun artigo asinado baixo o pseudónimo de Félix Muriel (Rafael Dieste), recolle a triste nova:

“Daquela foi cando os nosos ollos, abertos ao recordo, recibiron nun lóstrego prolongado toda a presenza daquel amañecer. Esquecemos a morte de todos aqueles homes, daquela moza, e todo nos pareceu ilusorio menos o intre de ledicia, cara á liberdade, que sentían aquela noite, mentres o mar, vindo de lonxe, acariñaba o barco. E todo o sono deles realizouse no noso corazón. Si, pasaban o mar, e á volta dunha esquina dunha cidá das nosas, viñan ao noso encontro cos brazos abertos... Moito tempo, aínda sen querer saber que xa sabiamos a morte, estivemos a repetir os nomes coñecidos, resucitando a mesma infancia que viviron con nós —e que tan nosa era como deles... Así estivemos, a rescatalos, dándolles paso pola nosa lembranza cara á eternidade... E vimos que pasaban, que xa non sairían ledamente ao noso encontro en calquera esquina. E filtrouse en nós, como un albor de lúa, o degoro dir con eles, e con tódolos homes xenerosos da nosa terra que xa van alá...
Mais algo enche de luz a nosa dor, e fai xurdir no medio dela un grito de orgullo, case un aturuxo: ¡Non se entregaron ás poutas lixentas! Non se entregaron, viron uns nos ollos dos outros unha diafanidade ausoluta e entregáronse á morte virxe en compaña, como ao ceo da noite. Cada tiro unha estrela. E hai que ademirar ao executor, ao que quedou para o remate, sen que vacilase a fé —del e dos outros— na súa sagra firmeza. ¿Cando foron mais irmáns nove homes e unha muller?.
Esa fraternidade no lindeiro decisivo, ese acordo perfecto, esa inmensa seriedade do voso esprito nese intre, fai para sempre locinte i exemprar a vosa morte. ¡Si, compañeiros, vindes, agora mais que nunca, ao noso encontro!”

Máis cando as turvas horas se narraren
nas estreliñas dos infolios,
aboirán por riba d-unha ducia,
dous nomes que por nomes sucumbiron,
por un gromo levar en cada sílaba
e unha riola en cada letra.
Os de Xosé e Manolo Castelao,
candidaturas a un mañán liberto,
de Rianxo esgueirados,
que colleran a luz do farol noso,
que a viviran un tempo de acobillo,
e a perderan despois
cando par-o desterro fun botado.
Da nosa luz pequena se sostiñan,
cal outra grea de encubertos seres...
Mentras Caín das rúas era dono.

Da nosa luz vivían e ao perdela
Xosé e Manolo Castelao prendados,
par-o destiño cegos,
no barco xa arranchado,
no bou “Eva” apresado no Berbés,
co-a cámara chea de escapados,
voluntarios da morte todos eles
adiantando o seu fin
a auto-execución se condenaron
como Sócrates náuticos!

***
...E un salaio fondo, fondo, fondo...
no tempo e nos espazos alongado
esvaróu sobre o mar onda por onda
desde a Ribeira vella
até Rianxo

Ao pouco, o mesmo Rafael Dieste escríbelle a seu irmán Eduardo, desde Barcelona (9 de marzo de 1938), o seguinte:

“(...) Antes sería paradójico pues suponíamos difuntos a Manolo y José, y aún no hay la contraria certidumbre, reír sin trabas recordándolos en tu fantasía. Ahora, y no sólo a causa de la plenísima salud con que están evocados, no hay mueca, contradicción de gesto, ni de espíritu, en ponerlos en farsa. Claro que es una farsa como agua pura (...). Pero además creo que ya no podemos tomar tan en serio lo fúnebre de la muerte (lo cual quizá fue siempre un error y un motivo de comicidad tortuosa) desde que alía su misterio al esplendor del alma colectiva, sea en paz o en conflicto como ahora. En suma, si algún día recibís alguna noticia semejante de nosotros os ruego desde ahora que no hagáis planto, como no sea florido. Mejor que una corona y cirios te encargo, pues, una farsa como esa. (Ojalá sea cierto que viven y que pueden un día ensayar y representar la suya, con otras que haremos, alegres o edificantes, Manolo y José)

No referente a Castelao, que estaba en Barcelona nesas datas, parece estraño que non fora avisado da traxedia. Non hai constancia escrita, ao menos de momento, de que o rianxeiro mencionara estas terribles mortes; todo está confuso, máis aínda cando lle escribe a súa irmá Teresa, en 1941(?), queixándose de non ter novas sobre dos seus curmáns, “y aunque perdí toda esperanza de volver a verlos, algunas veces tengo esperanza y no sé...”

Pasados os anos, en outubro de 1958, Rafael Dieste e súa dona Carmen Muñoz, aínda non borraran da memoria a desventura dos “Insua” e os recordos da mocidade:

“(...) Entonces, digo, la casa estaba mucho más alegre. Sixto Aguirre, Manolo Ínsua, José Losada, muchachos inteligentes y buenísimos (bastaría con decir amigos de Rafael, quien polariza arcángeles) solían venir al anochecer, después del paseo de la tarde, y se producían conversaciones animadísimas... (todos ellos y otros amigos de Santiago y Vigo con la misma cualidad arcangélica, perdieron la vida (no el alma) en el año 1936; y ni siquiera fue en el campo de batalla)”

A maneira de curiosidade, indicar que o 25 de abril de 1941, o xulgado instrutor provincial de Responsabilidades Políticas da Coruña, inicia un expediente contra, entre outros inculpados, José Losada Castelao. A relación que posuímos comeza na letra G e remata na L, polo que é de supoñer que na R estaría o nome de seu irmán. Ao mes seguinte aínda estaban sendo localizados os domicilios dos inculpados e dous anos despois, en outubro de 1943, non se concretara a súa actuación político-social, situación económica, e a “verdadera personalidad de aquellos, y caso de que alguno de los que este expediente comprende hubiese fallecido, se aporte a autos certificación de defunción...”

1998.-Rianxo recibe os restos

Os restos dos irmáns “Ínsua”, que descansaran tantos anos no cemiterio de Pereiró en Vigo, e logo, polas xestións das irmás de Castelao, no de Baión-Vilanova de Arousa, nun panteón familiar de María Luísa Aldeagunde, foron traídos finalmente e soterrados no seu pobo en 1998, no camposanto que tanto coñecían e onde repousaban os seus. Foi o domingo 28 de xuño:

“Un Rianxo emocionado recibiu onte os esperados restos dos irmáns Insua. Varios centos de veciños do municipio de Rianxo recibiron os restos de Manuel Rodríguez Castelao e Xosé Losada Castelao, os irmáns Insua. O féretro que portaba os seus restos ía cuberto coa bandeira galega”
(El Correo Gallego, luns, 29 de xuño de 1998)

“Que con siemprevivas, lirios y rosas,
robles y laureles,
se cubran sus tumbas en las primaveras;
que todos los fieles
de la gran idea por que ellos murieron
sin lloros ni preces,
en romería laica, vayan por los mayos
flores a ponerles”

lunes, 12 de octubre de 2009

Manuel Rodríguez Castelao ("Insua")

Apuntes da súa curta vida (I)
Por Xosé Comoxo e Xesús Santos

Pilar Castelao Genme, unha vez viúva de Juan M. Losada García, casa en segundas nupcias, aos 40 anos, con Manuel Rodríguez Insua, de 38 anos, fillo de José Rodríguez Fungueiriño e Juana Insua. A voda celébrase o 31 de agosto de 1903.

O 6 de setembro de 1905, ás 10 da mañá, nace en Rianxo Manuel Rodríguez Castelao. Será bautizado o día 9 polo crego Don Manuel Otero Mariño, sendo seus padriños Mariano Rodríguez Dios e Joaquina Castelao Genme.

Antes de nada, debemos pararnos en Manuel Rodríguez Insua, pai do rapaz. Este home exerceu diversos oficios: carpinteiro, encargado da fábrica de conservas situada no “Castillo”, da familia Goday, comerciante, propietario, recadador do imposto de Consumos, e concelleiro (cargo do que renuncia por enfermidade, en marzo de 1924).

Cando exercía de recadador municipal e debido ao seu estado de saúde, solicita á alcaldía que se fixera cargo dos valores pendentes de cobro. Tal petición no é aceptada, o que motivará un preito por diferenzas de criterio: Insua entendía que non estaba obrigado “de realizar la Agencia ejecutiva para el cobro de recibos pendientes” (nada menos que catro mil e pico de pesetas), opinión que non compartía o Consistorio470. Non lle admitiron recurso algún contra o acordo tomado polo pleno municipal do 31 de xullo de esixirlle o ingreso da cantidade endebedada, e dos recibos pendentes nun período de tempo de oito días, o que consideraba un “error gravísimo que comete el Alcalde de Rianjo”, segundo lle comunica o interesado ao gobernador civil. A comisión do pleno do 29 de novembro, toma a decisión de seguir advertíndolle a Rodríguez Insua que, de non ingresar o importe endebedado, procederían “al embargo y venta de sus bienes que sirvieron de fianza para responder de su gestión”. O gobernador civil deulle a razón a Insua:

“Y respecto a los recibos pendientes de cobro, debe esa Comisión Permanente, tener en cuenta lo dispuesto en el artículo 173 letra b, de la Instrucción de 26 de Abril de 1900, admitiendo los que no resulten perjudicados y haciendo la gestión cobratoria, toda vez el funcionario destituido no está capacitado para hacerla...”

Na actuación xudicial seguida, o xuíz de Instrución de Padrón solicita ao Concello de Rianxo, en xuño de 1926, un informe da conduta de Rodríguez Insua: “de que este, como ciudadano y como recaudador del impuesto de Consumos, ha observado constantemente una conducta sin la menor tacha siendo conceptuado entre el vecindario como persona digna, formal y honrada”. Por esta e outras consideracións, a relación do alcalde Mariano Rodríguez co seu parente foi ao traste.

Ao parecer, a “rica” era a súa dona, Pilar Castelao, posuidora de bastantes fincas e casas, que logo venderían para facer a casa “dos doce balcóns”, situada na rúa de Abaixo (hoxe da familia Galbán).

Rodríguez Insua tiña un defecto: era bastante afeccionado ao xogo. Nunha ocasión estafárono en Vilagarcía, cando lle fixeron firmar un papel “ás escuras e sen saber o contido do documento”. Por esa causa quedarán sen a fermosa casa antedita, ao ter que vendela para pagar a débeda contraída. Tiveron que ir vivir a unha casa da rúa do Medio, propiedade da señora Pilar (a “do Mango”). Rodríguez Ínsua morre en novembro de 1934.
***

Manuel Rodríguez Castelao (o “Insua”), durante os oito anos de emigración de seu irmán José Losada Castelao, mantivo unha atenta correspondencia con el. Nunha foto-tarxeta, sen datar, onde aparece con tres canciños, dille:

“Querido hermano: Poco tienes que agradecerme, pues debía ser más atento contigo de lo que soy en escribirte; pero sé por cartas de mamá que sigues bien de salud que es lo principal, y lo que más deseo.
Mamá ya está mejor del dolor de cabeza.
Tú recibe un abrazo de tu hermano. Manolo.
Tenemos una perra, la cual tuvo tres cachorritos con los cuales me retrató José María Varela cuya tarjeta te mando”

Coma seu curmán Castelao, o rapaz tiña unha grande afección polo debuxo e a pintura. Con dezaoito anos preséntase á Exposición Rexional, celebrada na Coruña en 1923, con dous cadros ao óleo de temas da vila. Cadros seus conservábanse na casa de Rafael Dieste e na de Isla Couto, de Vigo. Axudou a Castelao na recollida de debuxos dos cruceiros de Rianxo, como así o confirma a carta de Manuel Antonio, datada en 1925, ao propio Castelao: “Teu curmán xa leva feitos algúns cruceiros que logo che mandará”. A súa afección era ben coñecida polos amigos, como Antonio Crusat, quen lle envía a través de Manuel Antonio (3 de outubro de 1921) un bosquexo do barrio de Cunchido, en Escarabote “por onde ti pasastes cando estuvestes nesta, pra que llo dés a Manolo “de Insua” a ver si lle sirve pra un cadro. Xa vai ahí algo espricado, pois doutra maneira non o entendería”. Entre outros pintores amigos seus, cabe destacar a de Maside, amizade que nacera por intercesión de Manuel Antonio.

En 1923 entra en quintas. Pertence á de 1926 co número 23, e tras o recoñecemento facultativo resultou ter miopía e varices en ámbalas pernas, sendo declarado útil para servizos auxiliares.
Despois de pasar por unha academia de Vilagarcía e de cursar estudios de ensinante na Escola Normal de Mestres de Santiago, en abril de 1930 fai o depósito para a obtención do título de mestre de primeira ensinanza, solicitando a súa participación nas oposicións ao Maxisterio.
É o momento no que morre súa nai Pilar (5 de novembro de 1930), á idade de 63 anos:

“(...) Estas virtudes unidas al bondadoso y afable carácter habían captado las simpatías de cuantos le trataban. Por eso tanto en el sepelio como en el funeral, se vio una concurrencia numerosísima que entristecida rendía el último tributo a la mujer buena”.

Ata Rianxo achegouse Castelao, desde Pontevedra, para despedir á súa bondadosa tía.

No referente á carreira de Manolo "Insua", en setembro de 1931, solicita participar nos cursiños de selección de mestres que ían comezar o 26 de outubro, de aí que non acudira coa regularidade debida ás sesións, como concelleiro que era, por estar máis preocupado polos estudios preparatorios das oposicións ao Maxisterio Nacional.

Logo de aprobar as dúas primeiras partes desas oposicións, concorre aos cursiños do segundo exercicio das probas. O mestre Constantino Peón López, da Escola Nacional de Nenos da rúa Pastoriza-A Coruña (datado o 22 de xuño de 1932), emitirá un informe moi favorable do seu labor á fronte dos rapaces (onde puido levar a cabo, segundo Peón López, “nuevas normas didáctico-metodológicas que son, la vanguardia en los sistemas de enseñanza más acreditados”). Considerouno un mestre culto “y con acusada orientación profesional, permitiéndose esperar un máximo rendimiento cultural de su fecunda y copiosa labor, el día que esté al frente de la escuela que puedan adjudicarle”.

Superou as oposicións a Mestres de Instrución Pública no tribunal de Santiago, onde obtivo o número 27 entre un total de 244 aspirantes. Foi no mes de xuño e ao pouco faise cargo da escola mixta de Fincheira, en Rianxo, e logo, en 1935, da do Pazo.

Como consecuencia do conflitivo mes de outubro de 1934, principalmente en Rianxo, Manolo “Insua” decide abandonar o cargo de concelleiro. O motivo oficial foi por incompatibilidade co maxisterio.

O mes de novembro non era de bo recordo para os irmáns “Insua”. Curiosamente tampouco o foi en 1934, non só polos acontecementos políticos do momento, senón pola morte do pai a consecuencia de “arterio esclerosis”, cando contaba con 68 anos de idade. A partir dese intre a “criada” da casa, Encarnación Rey, xogará un papel importante na vida familiar.

Ao ano seguinte, en 1935, Manolo “Insua” colabora xunto con varios amigos, entre eles Rafael Dieste, na organización e posta en escena en Rianxo, no local do señor Vicente, da obra de teatro “A fiestra valdeira”. Nela traballou de actor, interpretando a Don Miguel, e pintou os decorados. Os ensaios e a selección dos actores, despois de buscalos polas tabernas, fixéronos no “cuarto do medio” da casa dos Dieste, lugar habitual de reunións político-culturais e de amizades (“era casa de puertas francas”), moi especialmente nos Nadais, cando “venían los Castelao (se juntaban las cenas), los Aguirre; algo más tarde Nine, acaso Arcos. De pronto en la sombra de la calle sonaban panderos, bombo, clarinete, acompasando el coro de misteriosas voces aldeanas...”

“(...) ¿Volveremos a hacer aquel teatro? No sé, no sé. Quizá nos echaríamos a llorar en el momento del reparto, al echar de menos a “Don Miguel”, y al que subía y bajaba la cortina con tanta gravedad, y al director de nuestra orquesta y a tantos compañeros que faltan. Quizá nos están esperando...”
(Extracto dunha carta de Dieste a Marcial Romero, 14-1-1950)

A instancias dos membros do Partido Galeguista de Asados, colabora na fundación dun grupo teatral, dependente do partido, que chamarán “Airiños”. Tamén pinta e decora os escenarios.

A morte por enfermidade en 1936, cando comezaba a guerra civil, de José R. Nine Piñeiro, foi outro duro golpe para unha parte da mocidade rianxeira. As desgrazas continuarán despois de ser enterrado o amigo, ao teren que fuxir todos, dadas as circunstancias. Os “Insua” agacháronse nos montes de Rianxiño, “entre as mimosas de Viturro”, e incluso no cemiterio. No seu afán por collelos, os falanxistas locais tendéronlles alí unha trampa, pensando que irían, ou ben para agacharse ou para despedirse dos pais mortos. Non lograron o seu obxectivo, a pesar de que os irmáns puideron, antes de fuxir definitivamente, acercarse ao camposanto para darlle o último adeus aos seus, onde, a dicir dos comentarios, un deles sufriu un desmaio coa emoción.

Se cremos a unha testemuña, unha noitiña os “Ínsua” acercáronse á casa do alcalde, Germán Fernández, para manter unha conversa con el, e, ao parecer, o mandatario recomendoulles que non saíran do pobo e que faría o posible para que non lles pasara nada. Non lle fixeron caso.

Ten pouca credibilidade a afirmación de que na súa fuxida contaran coa axuda do falanxista “amigo” Eduardo “o da Viñiña”. Despois de andar varios días escondidos, chegaron a Carril nun barco dun mariñeiro da vila (pai de Manuel Miguéns Neira), e alí colleron un tren con dirección a Vigo. Tampouco hai seguridade de que marcharan “vestidos de cura” e de que pasaran “tranquilamente”, como se ten afirmado.

A finais de agosto de 1936, recíbese no Concello, procedente da Sección Administrativa de Primeira Ensinanza da Coruña, un comunicado relacionado coa destitución de, entre outros mestres, os “Ínsua” (José, mestre da escola número 2 da vila, e Manolo, da escola do Pazo). O documento que os cita foille entregado á criada da casa Encarnación Rey polo alguacil Quintáns Castaño, ao no estar os interesados, “manifestando la sirvienta que marcharon con rumbo a América ú otro sitio que ella desconoce”.

domingo, 4 de octubre de 2009

SAÚDE E REPÚBLICA. RIANXO 1930-1930. POLÍTICA E SOCIEDADE

Libro dos historiadores rianxeiros Xosé Comoxo e Xesús Santos

Por Avelino Abuín de Tembra (2006)

O "Ano da Memoria" traerá resultados fertilísimos. Non só exhumando lugares e paraxes en que aínda xacen as vítimas da represión e da crueldade, nun anonimato ignominioso. Tamén descubrindo documentos en que se faga patente a verdade daqueles feitos tristes, unicamente contemplados desde a perspectiva vencedora ao longo de cincuenta anos.

Reconstruíndo a epopea dos cidadáns que se mantiveron leais e fieis ás institucións republicanas, lexitima e democraticamente designadas. Aínda quedan xentes de boa vontade que pensan que a República de 1936 foi un ente maligno, nacido das entrañas do averno, xerador de todos os males españois, asasino de cregos e de bispos, incendiario de templos e conventos, aliado da URSS e propulsor do comunismo.

Ao éxito de tan manipulada propaganda contribuíron, paralelamente, certas organizacións católicas que converteron a rebelión militar nunha cruzada. Axudaron, finalmente, o medo e o terror que impuxeron as bandas fascistas con asasinatos atroces, vinganzas e represalias inhumanas naquel pandemonio sen sentido en que semellaba ter triunfado a barbarie e o capricho duns poucos sobre o resto da cidadanía e sobre a civilización.

Iso e moito máis. Pero non exactamente así como o contou o réxime triunfante a nivel nacional, local ou comarcal. Hai historias reais, impresionantes no contexto humano, social e mesmo político. Cada concello deberá ter a súa propia historia nos anos da II República e na traxedia da guerra civil. Acaba de me chegar ás mans un libro exemplar que anula toda unha serie de mentiras: Saúde e República. Rianxo 1930-1936. Política e Sociedade, debido ao estro e ao esforzo de dous historiadores rianxeiros: Xosé Comoxo e Xesús Santos. Edición do propio Concello de Rianxo, 2006. Un libro denso e clásico no xénero. Tal vez o máis completo estudo realizado na órbita local en Galicia.

É, desde logo, a obra máis lograda do amplo currículo dos entusiastas investigadores. Nel pode albiscarse o cariño e a entrega á historia de Rianxo, que atinxe Galicia pola súa dimensión histórica e pola importancia que tiña Rianxo neste tempo. Os autores posúen contrastada experiencia tras o ensaio Biografía de Arcos Moldes. Rianxo, apuntes dunha vila mariñeira, 1994. No caso de Xesús Santos está tamén a participación no volume Rianxo na Guerra Civil: campo de concentración de prisioneiros de guerra, 1937-1939, tirado do prelo en 2003, en compañía de Xesús Costa Rodil.

O libro Saúde e República. Rianxo 1930-1936. Política e Sociedade comeza cun limiar curioso. Trátase dun comentario do mártir Arturo Noguerol sobre o Rianxo de 1929 (Noguerol foi secretario do Concello de Rianxo nos determinantes anos da República).

Despois, desenvólvese minuciosamente o programa trazado: tratar de desvelar a intrahistoria de Rianxo vencellada, a un tempo, á historia de Galicia na II República. Ofrecerlle á sociedade estudos sobre un tema idéntico desde ópticas distintas, absolutamente respectables. Aproximarnos a unha colectividade veciñal que manifesta o seu perfil civil de formas diversas, pero non por iso carentes de valores positivos, que sempre se encontran cando se buscan con serenidade. O amplo esquema do copioso ensaio comeza cun capítulo que nos parece destacable: A política local durante a ditadura de Primo de Rivera. Etapa en que xorde un dirixente carismático de Rianxo: Mariano Rodríguez Dios, o pai de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao. Nesta época desaparece o gran poeta Manuel Antonio: 28 de xaneiro de 1930.

Outro capítulo importante de Saúde e República é o titulado "A II República ás portas", páxina 69, en que se abordan acontecementos específicos de Galicia previos á proclamación republicana: pacto de Lestrove, banquete de Barxa e compromiso de Barrantes.

A eles adhírense sobranceiras personalidades de Rianxo: Castelao, Roxerius, Manuel R. Castelao, Rafael Dieste, Arturo Noguerol... ". É a hora solemne de Galicia. Voces vibrantes, voces plenas de viril cidadanía álzanse ante as multitudes congregadas no agro (almas inxenuas, soterradas en prexuízos ancestrais) e conmoven o ambiente céltico coa xesta das súas verbas liberadoras".

A situación confusa en que se encontraba Rianxo durante os primeiros meses do novo réxime está descrita en pormenor, con preocupación de reflectir nomes e actuacións públicas dos protagonistas: Sixto Aguirre, Viturro, Losada Castelao (curmán de Castelao), Arcos Moldes -un dos grandes protagonistas da vida de Rianxo-, José R. Nine, Cambeses Rey, Rivela Rial, Rodríguez Segade, o primeiro alcalde da República, así como a influencia dos políticos de Padrón... Destacan particularmente os episodios referidos á elección a Cortes, a proclamación do Estado Galego, as agrupacións políticas, a acta parlamentaria de Castelao, a fundación e presenza en Rianxo do Partido Galeguista, a designación de candidatos para os comicios de 1936, os novos rexedores tras o triunfo da Fronte Popular.

Non faltan os anecdotarios desta xeira fondamente implicados na vida rianxeira: o Liceo Artístico, as Misións Pedagóxicas, os grupos galeguistas de Asados e Leiro, o teatro en Rianxo, a homenaxe a Manuel Antonio e o intento de lle levantar un monumento na illa Malveira (un episodio que resulta imprescindible consultar aquí), a morte de Manuel Viturro afastado do Rianxo natal, o Himno a Rianxo incorporado ao galeguismo, a xuventude de Rianxo detida a consecuencia da revolución de 1934. O volume leva, ademais, unha copiosa anotación, por veces superflua e reiterativa, seguida dunha serie de documentos e testemuños escritos, algún deles inéditos.

Unha obra completa e utilísima. Permítanlle ao cronista expresar aos autores de Saúde e República. Rianxo 1930-1936 as fervorosas congratulacións. Un libro que, sen abandonar o localismo dunha vila con indubidable protagonismo histórico e cultural, accede á categoría de historia de Galicia.

Todo o que aquí se di resulta transcendente. Son momentos decisivos de Rianxo e de Galicia. Fráguase neles un futuro de liberdades. Xosé Comoxo e Xesús Santos acertaron plenamente no enfoque e no desenvolvemento da epopea substantiva e da miscelánea accidental. Iso debe constar publicamente, porque é de lei. ¡Felicidades, meus amigos!

(O libro está á venda na Librería Cándido, de Rianxo)

Xosé Comoxo Rodríguez

Este creador nado en Rianxo comeza a xubilación coa intención de recuperar a súa vocación pictórica

Xosé Ricardo Losada

Hai algo en Comoxo que invita a confiar nel. O franciscanismo rebelde da barba. A mirada lánguida pero orgullosa. O caos formal do pelo. Esa forma de relacionarse consigo mesmo mentres fala, tan propia dun vello artesán. Ou, quizais, esa levidade inmaterial dun pincel vello que teñen os seus xestos e que casan con ese afán seu por ser «unha persoa normal e boa, amigo dos amigos, que valora por riba de todo o respecto para cos demais e o esforzo nas actividades cotiás». Porque esa é a esencia que desprende Comoxo. Saber que os obxectivos máis difíciles de acadar non son os distantes e ideais senón os próximos e íntimos. Amigos. Profesión. Vila onde naciches. O respecto da muller e das fillas, por riba de todo.

Se tivese que resumir a súa obra, utilizaría unha expresión que el emprega moito para referirse a personaxes históricos. «Foi inxustificadamente esquecido». Esa é a súa máxima obsesión. «Sempre botei de menos que Rianxo carecese de historia escrita». Por iso, aínda recoñecendo as súas limitacións, e dado que persoas máis capacitadas non parecían ter interese, decidiu investigar e publicar o pasado de Rianxo. «Fun algo atrevido pero doíame o desprezo dos rianxeiros pola historia do seu pobo. Mesmo había quen dicía que os escudos heráldicos foran traídos doutros lugares». Co amigo e poeta Xesús Santos comezou un arduo labor de recuperación que, ata o momento, frutificou en catro libros. Unha biografía de Arcos Moldes e tres estudos sobre diferentes aspectos da historia de Rianxo: heráldica, campo de concentración do Castillo e a República.

Agora ben. En tempos de reflexión sobre a importancia da memoria histórica, Comoxo precisa a perspectiva: «A memoria histórica non pode comezar en 1936 e rematar tres anos despois, como se pretende por parte dalgúns e por intereses concretos». Por iso, está orgulloso de formar parte da Comisión Centenario de Castelao que en 1986 intentou evitar a politización do ilustre rianxeiro, e cre prioritario coñecer outras épocas da historia de Rianxo como a fidalguía, o señorío e, sobre todo, o mundo do mar, as confrarías gremiais e os carpinteiros de ribeira.

Porque esa é a clave da súa cosmovisión. O mundo mariñeiro. Na súa adolescencia traballou de administrativo no pósito de Pescadores e tivo «o privilexio de trabar amizade cun sen fin de mariñeiros de idade. Aqueles homes si eran boa xente». E non pode deixar de reclamar que se citen nesta entrevista: «O señor Valente, Antonio o Bolillo, Juanito o Arousán, Xusto o Caramuxo, Andrés Galbán, que preparaba os choquitos en su tinta como ninguén». Pero quen eu creo que marcou a traxectoria de Comoxo é outro vello mariñeiro, Alfonso de Arcos: «Sabía moitas historias da política da vila, e persoais, pero calaba case todas».

Comoxo dedícase agora a facer falar, antes de que sexa tarde, a todos os Alfonsos de Arcos que quedan en Rianxo. Pero non é suficiente. Consultar arquivos é parte fundamental do seu traballo. Un traballo lento, minucioso e laborioso que enfronta con ledicia máis que con resignación. Ao fin e ao cabo, é un perfeccionista. Na actualidade recolle datos, vía oral e vía hemeroteca, sobre a historia de Rianxo no franquismo, e gustaríalle «que outros prosigan o labor emprendido», a ser posible investigando outra figura inxustificadamente esquecida: «Roxerius, que sempre gabou o seu rianxeirismo e tivo unha vida exemplar». Volvemos comprobalo. A Comoxo interésanlle máis as figuras históricas de perfil ético que as de perfil político, aínda sendo menos rendibles no mercado intelectual galego actual.

Con esa atmosfera, non podo evitar preguntarlle, para rematar, se está de acordo con esa crítica que nos fan aos rianxeiros. Ser demasiado rianxeiros. Destrúe o tópico como esixe o sentido común. Oblicuamente: «Rianxo supón moito para min. Nesta etapa da miña vida, fártome de recordar o meu pasado rianxeiro. Pero vivo en Santiago». É lóxico. Para coñecer o pasado colectivo dun lugar convén marcar distancias. Como diría Kipling, os que menos saben de Rianxo son os que só coñecen Rianxo.

viernes, 2 de octubre de 2009

Don José Carnero Valenzuela


ANTE A SUBLEVACIÓN MILITAR DE FRANCO

Por Xosé Comoxo e Xesús Santos

Don José Carnero Valenzuela, foi boticario de Rianxo durante un bo número de anos da posguerra. É un home ben recordado na vila polo seu desinterese monetario á hora de vender as menciñas na súa farmacia en tempos difíciles para os rianxeiros. Logrou xuntar, nos comezos dos anos 50, a un bo número de mozos e mozas, e con eles formará un interesante grupo de baile rexional, do que algún día haberá que falar.

Cando toma posesión da farmacia rianxeira, en 1948, deixaba atrás un pasado relevante no referente á súa oposición á sublevación militar de xullo de 1936. Segundo datos que subministra o investigador Luís Lamela, no seu libro “1936, La “Cruzada” en Compostela”, desde novembro de 1935, está ausente de Santiago. Residira primeiro en Cervera, onde exerceu de profesor, e logo, como encargado de curso, en Yecla, ata xuño de 1936, mes no que se despraza a Madrid coa finalidade de realizar unhas oposicións. Volve o 10 de xullo e desprázase á casa duns familiares en Bandeira a onde chega o 16.

O “movemento salvador de la raza española”, de Franco, manifestase o 20 de xullo de 1936 en Santiago, data na que Carnero, ao decatarse polo alcalde de Silleda da situación que se estaba a vivir en Pontevedra e en Compostela, colle un autobús da Empresa Castromil que realizaba o traxecto Ourense-Santiago e preséntase na súa vila santiaguesa, entre as seis e sete da tarde. Acude ao concello e visita ao alcalde Ánxel Casal (que chegara pouco antes de Madrid, a onde fora, formando parte dunha comisión de galegos para entregar no Congreso de Deputados o aprobado Estatuto de Autonomía), quen lle encomenda certa misión na emisora de Unión Radio Galicia, tomada por individuos armados da Fronte Popular e mineiros de Noia, que non puideran viaxar á Coruña “por encontrarse sin municiones”. Pola tarde, Carnero trasládase ás instalacións radiofónicas situadas no convento de Santo Domingo, onde estaban os equipos de emisión necesarios.

Comprobadas as instalacións, Carnero e José Caldas (veciño de Ponte, Santa Cristina-Noia), entre outros, fixéronse cargo do micrófono. Así comezarán a radiar diversas noticias “recibidas de otras emisoras de radio o directamente por teléfono desde el Palacio de Raxoi”. Na súa alocución, Carnero destacou a morte dos oficiais do acoirazado Xaime I, a mans da mariñeiría, e pronunciou “varias alocucións dirigidas a levantar el espíritu de las gentes que como los mineros y campesinos se habían levantado en armas para defender la II República” (un informe militar sostén que Carnero dedicouse a “insultar al Ejército y al verdadero pueblo que siente a España, excitando a la rebelión”)

Permaneceron na emisora ata as tres da madrugada do día 21, hora na que Carnero intentou contactar co concello, comprobando que non había ninguén nas dependencias, a excepción do conserxe, que o puxo ao tanto da saída ás rúas dos militares. Instou aos homes que estaban con el a abandonar as instalacións de Santo Domingo, fixérono pola horta, evitando así a saída pola porta principal coa finalidade de non ser detidos polos militares rebeldes. Logo, cada un fuxiu por onde puido, tomando direccións distintas. Carnero conseguiu chegar, andando, a Bandeira. Aos poucos días, concretamente o día 27 de xullo, foi detido por unha patrulla militar, enviada expresamente para capturalo, cando se atopaba agachado co seu primo Ramón Valenzuela Otero nunha finca denominada La Viña (Bandeira). No intre da detención, Carnero dirixiuse ao cabo da forza pública dicíndolle; “que como estaban allí, si ya estaban licenciados y debían irse a sus casas”

O informe emitido polo xefe da Comisaría de Vixilancia, datado o 4 de agosto, sobre Carnero di o seguinte:

Respondiendo a su atento escrito de fecha 1º del actual, en el que me interesa informe de conducta del vecino de esta Ciudad JOSE CARNERO VALENZUELA, tengo el honor de manifestarle que este individuo, según resulta de los antecedentes que obran en Comisaría, es un destacado separatista, aconsejando en sus prédicas revolucionarias la violencia como medio de lograr sus propósitos. Políticamente está conceptuado como elemento dirigente agitador de las masas obreras y peligroso por sus doctrinas y actuación social. Últimamente figuraba como miembro directivo del Partido Federal de Izquierda Gallega en esta ciudad”

Tomado Santiago polos militares, as detencións de republicanos foron importantes. Entre eles había un rianxeiro: Sixto de Aguirre Garín, acusado de pertencer ao Comité dos vinteún, formado no consistorio compostelán para defender a legalidade republicana, e de levar, xunto con outros: “cajones y paquetes que decían ser de dinamita y cartuchería (…) Que esta dinamita oyó decir que procedía de las minas de Noya…”. Do cárcere dos baixos de Raxoi, non tardará en ser sacado de noite por un grupo de falanxistas, xunto co pintor Camilo Díaz Baliño. Os seus corpos apareceron sen vida, o 14 de agosto, no lugar de Saa, parroquia de Meixide (Palas de Rei). Carnero Valenzuela, tamén na mesma cadea, tivo máis sorte.

En novembro de 1936 celébrase un consello de guerra, por delito de traizón, contra 13 inculpados, entre eles Carnero. Os cargos que se lles imputan son, que nos días 18, 19 e 20 de xullo estivo constituído en Santiago un Comité de Defensa da República, co pretexto de defender o réxime e intentar crear un “movimiento revolucionario”, ao ter coñecemento do alzamento militar producido. A tal fin dispuxeran recoller as armas que había nas armerías de Compostela, incluso as das forzas de Seguridade e as depositadas no Cuartel da Garda Civil, sen lograr de todo o seu obxectivo. As poucas recollidas depositáronse no consistorio, coa finalidade de ser distribuídas entre “los individuos que iban presentándose”. No caso de Carnero, que non dera instrucións escritas de ningún xénero, nin ordenara facer incautacións de armas, o cargo seguido contra el estaba baseado na toma da radio local, desde onde “excitó constantemente a las milicias marxistas armadas, que circulaban por las calles profiriendo soeces insultos al Ejército, y ensalzando los crímenes cometidos en la Marina de Guerra”. Os feitos son constitutivos de delito de traizón, conforme o código de Xustiza Militar, por entorpecer as operacións do Exército sublevado. Os procesados, salvo Carnero, foron castigados coa pena de morte.

Carnero Valenzuela, a dicir do seu defensor, non fora autor da nefasta organización da Fronte Popular, nin dirixente, nin individuo do Comité de Defensa da República, nin tan sequera realizara “detenciones, ni ha repartido armas o explosivos”. Tan só era un militante máis “devorado por esa hidra con tentáculos de literatura grotesca pseudo-social, que, con bárbara furia, irrumpió en las conciencias nuevas dando lugar a éstos movimientos de juventud (...)” Nin sequera era un organizador dada a súa ausencia de Compostela neses intres.

Pode ter un delito probado: o de actuar desde a emisora de Unión Radio. Por ese motivo “se le hace incurrir en el artículo 223 (apartado 6º) del Código de Justicia Militar que se aplica al que de modo malicioso ponga entorpecimiento a las operaciones del Ejército o facilite las del enemigo”. A dicir do seu defensor, non se pode considerar comprendido nese artigo “por no haberse producido en campaña o territorio declarado en estado de guerra”, en todo caso si podería ser un delito do Código penal común:

“(...) si a la resolución del Ejército para declarar el estado de guerra no existe resistencia alguna, porque del sumario se desprende que la huida es anterior (se proclamó a las 3,30 y mi defendido puso pies en pólvora a las 2 de la madrugada) no existe, por lo tanto, el delito de rebelión de que se le acusa. Respecto a las palabras del artículo del Código “o facilite las del enemigo” dicho queda que mi defendido no ha tenido parte activa reducido en su actuación a la radio. Hay en cambio injurias, insultos graves, gravísimos al Ejército a la hora en que el noble Ejército español daba nuevo ejemplo de visión clara del porvenir nacional; a la hora en que el Ejército hace honor a España (...) Estos hechos son anteriores a la declaración del estado de guerra, y no caen dentro de todo lo solemnemente hecho público porque éste no tiene efectos retroactivos, aparte de que la excitación a la oposición no ha producido entorpecimiento ni resistencia alguna a la fuerza que se apoderó de todo el pueblo con la máxima facilidad”

O defensor, para abrandar aos membros do Tribunal, párase na personalidade de Carnero que, segundo el, era un home delicado de saúde desde sempre, que padeceu varias enfermidades, entre eles unha lesión de tipo tuberculoso “que ha pasado a la cronicidad”. Era “serio, tímido unas veces, impulsivo otras, amigo de tragarse toda clase de lecturas que tuviesen un tinte de snobismo intelectual, rígido en su concepción de la vida, terco en sus discusiones en las que jamás cedía el terreno al adversario (...); idealista denodado y extraordinariamente ambivalente en los afectos (...)”

Algúns dos acusados tiveron a oportunidade de tomar a palabra antes da sentencia, unha vez preguntados se tiñan algo que alegar. Carnero indícalle ao Tribunal “que no tenía nada que manifestar”. A sentencia (datada o 19 de novembro de 1936) foi a seguinte: 11 penas de morte e 2 de reclusión perpetua, “como autores de un delito consumado de rebelión, que prevé y castiga el artículo doscientos treinta y ocho, punto segundo en relación con el doscientos treinta y siete del cuerpo legal citado”. Carnero estaba entre os condenados a morte.

Os diversos recursos presentados tan só fixeron efecto no noso biografiado. Foille rebaixada a pena imposta, “por la inmediata inferior señalada en el delito, téngase por impuesta la de reclusión perpetua al citado José Carnero Valenzuela”. Os demais foron pasados polas armas nas inmediacións do cemiterio de Boisaca (Santiago), ás 6 e media do 3 de decembro.

Co paso do tempo, revisada a condena, foi condenado a 12 anos e un día de prisión maior. Despois de pasar varios anos na cadea de Santiago e no Destacamento Penal das minas de volframio de Silleda, foi posto en liberdade condicional o 20 de xuño de 1943. En 1946, Carnero solicita o indulto acolléndose aos beneficios do Decreto de 9 de outubro de 1945, petición que lle foi aceptada e aprobada polo Capitán Xeneral o 6 de maio de 1946, séndolle notificada a liberación definitiva o 26 de outubro. En 1948, como indicamos, fixa a súa residencia en Rianxo ao facerse cargo dunha botica que estivera rexentada por Domínguez Baraja.